Rompiendo convencionalismos

Sigue mis fondos nace para ayudar al ahorrador a invertir con cabeza y con control sobre su dinero, y para eso rompemos con los convencionalismos tradicionales en el mundo del asesoramiento y de la gestión de inversiones.

Te resumimos nuestro decálogo de principios:

1. Invertimos para ganar dinero.

Parece una obviedad, pero no lo es: invertimos para ganar dinero y hacerlo de forma sostenible y consistente año a año, no para batir a un índice de referencia, que es lo habitual en el sector. Si el mercado baja un 10% o sube un 20%, realmente nos es indiferente. Buscamos rentabilidades positivas todos los años, y si el mercado pone las cosas difíciles, procuramos al menos proteger el capital hasta que veamos nuevas oportunidades.

2. No queremos riesgos innecesarios.

Hay dos tipos de riesgos, el bueno y el malo. El bueno es el que nos permite ganar dinero a medio y largo plazo. El malo es el que nos descapitaliza y nos echa del mercado. Por tanto queremos riesgo, pero siempre el riesgo bueno, el riesgo controlado. Si prevemos que vienen curvas que no nos van a llevar a ningún lado, mejor levantar el pie del acelerador y cambiar de dirección. Si además vemos que se avecina tormenta, paramos y nos ponemos a refugio en liquidez esperando a que escampe, que ya vendrán tiempos mejores. En el mundo de las finanzas, como en muchos otros, hay tiempo para los buenos y malos tiempos.

3. No nos comparamos con índices complejos que no entiende nadie.

Normalmente las gestoras, asesores y demás profesionales del sector comparan su gestión con índices de referencia que están compuestos por otros, cada cual más desconocido que el anterior, y acaban siendo demasiado complejos para entender. Nosotros creemos que esto no aporta información, al contrario, confunde al inversor.

En Sigue Mis Fondos no comparamos nuestras carteras con índices complejos que no tiene por qué conocer un inversor no profesional, entre otras cosas porque no pretendemos batir ningún índice. En Sigue Mis Fondos nuestro objetivo de rentabilidad está predefinido de antemano y al cierre de cada año podemos valorar si los hemos cumplido.
Aún así, para contextualizar el momento de la gestión, hemos decidido compararlo con un indicador transparente, conocido, accesible y no manipulable, como lo es, por ejemplo, el Ibex35, independientemente de que invirtamos a nivel global y en diferentes tipos de activos que no tienen por qué estar referenciados al Ibex.

4. No hay que estar siempre invertido.

Muchas veces es mejor estar en liquidez que en cualquier otro tipo de activo. La paciencia es una virtud.

5. El mercado siempre tiene razón. No discutamos con él, saldremos perdiendo.

No somos adivinos de la bola de cristal, pero estamos muy atentos a lo que “siente” el mercado.

Si está “pesimista”, sabemos que por muchos datos buenos que salgan, va a seguir apático, con caídas… En ese caso mejor no llevarle la contraria, restaremos volatilidad a la cartera y nos ahorraremos más de un susto. Toca guardar cautela y esperar.

Si se siente “feliz”, le va a dar igual las posibles noticias negativas que se puedan publicar, así que hay que entender su estado de ánimo y acompañarle mientras dure. Por lo tanto, hay que estar comprado, aunque prestando mucha atención a posibles cambios de rumbo.

Pero si vemos que el mercado empieza a dudar, a comportarse de forma histérica, o en su caso, a relajarse, es una buena señal para empezar a reconsiderar la estrategia, puede haber un cambio de dirección.

6. ¿Análisis fundamental…? Sí, pero siempre acompañado del análisis técnico.

En el análisis de selección de fondos de inversión que hacemos en Sigue Mis Fondos utilizamos como herramienta complementaria el análisis técnico, así optimizamos los momentos de entrada y salida de nuestros fondos de inversión.

El enfrentamiento histórico entre analistas fundamentales y analistas técnicos no tiene sentido para nosotros, no entendemos uno sin la complementariedad del otro en nuestra toma de decisiones. Por eso nuestro ratio de aciertos es tan alto. Tan importante es el saber qué comprar como cuándo comprarlo, y por supuesto, cuándo venderlo.

7. Hay que saber materializar los beneficios.

El beneficio latente es como el humo, efímero, se va como ha venido. Por eso cuando se gana, hay que saber vender.

8. Hay que saber perder.

Una retirada a tiempo es una victoria. Mejor una pérdida controlada que enrocarse en el error y lamentarse después.

9. No hay que ganar siempre en todo.

A la hora de valorar los resultados, lo importante es el conjunto de la estrategia. A veces hay que perder en según qué operaciones para ganar en la estrategia global. Es lo que se llama DIVERSIFICACIÓN, aunque también hay que saber cómo diversificar para que ésta sume, no reste.

10. Nunca hay que enamorarse o cogerle manía a una inversión.

Cada activo o instrumento financiero tiene su momento, solo hay que saber cuál es el de cada cual.

 

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