Comienzo de año: una de cal y otra de arena

Iniciamos la primera sesión del año con muy buen pie tras el anuncio de Trump de que el acuerdo de fase 1 se firmaría el día 15 de enero (a pesar de que estaba previsto para la primera semana de enero, de nuevo un nuevo retraso que al mercado no ha importado, pero lo relevante es la intención, más que los hechos, por lo que estamos viendo desde octubre). China además reducía de nuevo el coeficiente de reserva de los bancos, aumentando así la capacidad de dar créditos e incrementando la liquidez. Las bolsas subían del entorno del 1,5%.

Sin embargo desde la madrugada del viernes las miradas se centraban en el Medio Oriente. Y es que tras el ataque de fuerzas iraníes a la embajada de EEUU en Irak producido el pasado 31 de diciembre, EEUU ha respondido esa madrugada atacando con un dron en Irak al segundo hombre más importante de Irán, Qasem Soleimani, a lo que Irán ha respondido amenazando con vengarse.

Los futuros americanos que continuaban sus subidas hasta entonces, se dieron la vuelta en la madrugada del viernes sobre las 2am hora española para teñirse de rojo y llegar a caer del entorno al 1,5%, aunque finalmente cerraban en una caída bastante inferior (0,70%). El mercado europeo también caía, incluso con mayor intensidad (-1,25% el Dax alemán con una máxima caída superior a un 2%).

En el contexto actual hay que decir que esta corrección no solo es sana sino que además era muy oportuna porque:

1. Por un lado evita caer en la complacencia y que el mercado siga subiendo sin descansar, y es que los índices americanos en 15 sesiones solo habían corregido ligeramente en dos. Estas caídas echarán a los inversores más nerviosos y el mercado se limpiará para seguir subiendo.

2. A pesar del ruido que supone, esta corrección es de impacto limitado a nivel económico (únicamente por el factor petróleo), pero de momento a nivel técnico y fundamental nada ha cambiado. A pesar de la aparente virulencia, la caída ni siquiera compensa la subida del primer día de año nuevo, no perfora la Media Móvil de más corto plazo (MM7), y no hay nada que indique peligro de cambio de tendencia.

3. se trata de un movimiento que viene por un riesgo geopolítico bélico en la zona de Oriente Medio ocasionado por EEUU como respuesta al ataque de una embajada americana en Irak por iraníes. El riesgo es local, la afección en el mercado es más emocional que económica. Son oportunidades de compra, hoy por hoy para quien esté fuera de mercado. Es ruido que debemos contextualizar y relativizar oportunamente para no olvidar los drivers importantes para el mercado (acuerdo comercial y crecimiento en la principal economía que es el motor del mundo)

Hemos estudiado lo que hizo el S&P500 en una situación bélica en la zona (situación más complicada que la actual), la Guerra del Golfo, cuando Irak invadió Kuwait y posteriormente intervino occidente. Durante el tiempo que duró el conflicto, entre el 2 de agosto de 1990 y el 28 de febrero de 1991, el S&P500 subió un 3%, sin embargo en los dos primeros meses y tras la invasión a Kuwait el índice llegó a caer un 16%, aunque 4 meses después había recuperado con creces la caída. Señalamos en el siguiente gráfico el periodo de duración del conflicto y la evolución del S&P500 en ese periodo:

10 años después tuvo lugar la invasión de Irak por parte de EEUU y otros países aliados, ocurrió entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003. Durante ese periodo el S&P500 subió un 4,62%, si bien los primeros días llegó a caer un total de 3,15%, caídas que apenas duraron 8 sesiones y que se recuperaron en los 4 siguientes. Es decir, el mercado, con la experiencia previa, relativizó lo acontecido y apenas afectó a las valoraciones de la bolsa. El impacto fue bastante menor en intensidad y duración porque este tipo de sucesos ya había entrado a cotizar en el pasado:

Esto nos debe hacer reflexionar sobre qué tipo de inversores somos o qué parte tenemos destinado al largo plazo y qué parte a operaciones especulativas y si somos capaces de anticiparnos a según qué eventos sorpresivos. Estos eventos bélicos, como cualquier otro que se produzca de forma novedosa e imprevista (los llamados cisnes negros) tienen impactos cada vez más reducidos cuando se repiten en el tiempo. Lo mismo ha pasado con los atentados terroristas islamistas, el primero es de gran calado (torres gemelas), y después cada vez impactan menos al mercado hasta llegar a ser insignificantes para las cotizaciones porque de alguna manera el mercado lo descuenta, lo introduce en la ecuación de modo que en el primer evento cotiza la sorpresa, y en los posteriores lo normaliza. 

Eso es lo que de momento esperamos que suceda. Hoy por hoy esta corrección entendemos que es una oportunidad de compra para los que estén fuera de mercado. Lo cual no quiere decir que no estemos pendientes de cómo evolucionan los acontecimientos para actuar en consecuencia y sobretodo aprender sobre cómo reaccionan todos los activos en cada una de las situaciones de tensión que se puedan producir.

En esta ocasión vemos que están funcionando los activos refugios tradicionales, y es que además del petróleo están subiendo el oro, los bonos gubernamentales alemanes y americanos, y el dólar, que se apreció con las caídas iniciales pero tras la recuperación posterior redujo este movimiento.

Adjuntamos los índices americanos donde comprobamos que el impacto del suceso no deja de ser una excusa para consolidar niveles. No solo no se ha roto ningún soporte sino que además los índices han ido de menos a más durante la sesión, dejando velas blancas y en algún caso (Dow Jones Industrial y Russell 2000) rebotando desde la Media Móvil de más corto plazo (MM7, que es la línea azul más fina):

 Por lo tanto de momento todo sigue igual.

Un abrazo y feliz semana,

Alicia Rueda


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