Castigo a la complacencia: El Ibex35 cae un 9% en dos meses

Desde el 5 de mayo nos mantenemos muy alertas en nuestras inversiones financieras por los motivos que ya comentamos en el post que publicamos ese día cuando decidimos ponernos en liquidez.

No en vano los índices europeos marcaron su máximo anual en esta fecha y desde entonces no han hecho más que bajar. Poco a poco, y sin hacer mucho ruido, las cotizaciones se han ido desinflando, pero en ese entorno aún había oportunidades que aprovechar y decidimos volver a entrar, eso sí, con mucha cautela. Tanto, que a la primera amenaza de rotura de soportes en los principales índices bursátiles decidimos salir y proteger nuestros beneficios. Sin embargo en ese impasse y con la amenaza añadida que suponía entrar en el periodo estival, salió Yellen al rescate de los mercados cual caballero blanco y estos se giraron bruscamente para volver a testear los niveles de resistencia e incluso ya en agosto intentar romper este techo buscando volver a la tendencia principal, que sigue siendo alcista.

Hasta entonces el canal bajista de la tendencia secundaria iniciada en mayo en los índices europeos era evidente: máximos y mínimos decrecientes nos impedían tomar la decisión de entrar en el mercado, aunque la fase del ciclo y el análisis del entorno seguían siendo favorables, aún podíamos seguir optimizando el timing de entrada esperando un poco más.

Nuestros principios básicos de priorizar el market timing definen nuestra estrategia. A través del análisis técnico buscamos los mejores momentos para entrar y optimizar el precio de compra, por lo que había que esperar una señal del mercado para hacerlo. Simplemente porque valor y precio son distintos, y según el análisis fundamental el mercado los nivelará en el largo plazo, pero claro, el largo plazo no tiene fin, y a veces nunca llega… sino que se lo digan al Banco Popular. El riesgo de invertir esperando que el largo plazo lo arregle todo, es que no llegue nunca, al menos el “largo plazo” que nosotros esperamos, porque mientras se hace esperar, las circunstancias pueden cambiar tanto que la dirección de la economía familiar, empresarial, sectorial, regional o mundial pueden tomar otros derroteros muy distintos.

Por eso para obtener rentabilidad financiera consistente invertimos a largo plazo cuidando los riesgos a corto, y por este motivo nos quedamos en liquidez en junio, preservando capital y beneficios a la espera de ver cosas coherentes en el mercado.

Y de pronto pasó “lo habitual” cuando todo va bien y uno baja la guardia: un evento inesperado (en este caso político) que ha servido de excusa para terminar de definir la situación. Sí, el intercambio de amenazas entre Corea del Norte y EEUU que ha traído estas abruptas y generalizadas caídas en los mercados es una excusa, porque no es la primera vez que se suceden comentarios entre uno y otro durante este año. Simplemente este momento no era el momento para el mercado, ya que se ha juntado el exceso de complacencia con el exceso de rentabilidades en proceso de depuración y el bajo volumen propio de esta época del año.

¿Y ahora qué?

Son estos momentos los que agradece un inversor estar en liquidez. Preserva el capital y los beneficios acumulados, pero preserva también su estado de ánimo y la objetividad, tan importantes para la toma de decisiones. Además el entorno sigue siendo favorable, así que podemos elegir entrar pero a mejores precios. Mientras tanto, reducimos la volatilidad de nuestra cartera, y como espectadores, valoramos objetivamente la nueva situación de mercado.

Eso es lo que hacemos en nuestras carteras y por eso nuestra Cartera Agresiva ya saca más del doble de rentabilidad al índice bursátil europeo Eurostoxx50 con menos de la mitad de volatilidad. La rentabilidad actual de la Cartera Agresiva es de un 7,85% cuando la del Eurostoxx50 es del 3,76%. Actualmente la Cartera está al 100% de liquidez, aunque esperamos hacer movimientos en breve.

Para nosotros es muy importante conseguir rentabilidad con la menor exposición a riesgo posible, por eso valoramos mucho el ratio Rentabilidad/Riesgo, es decir, cómo se remunera el riesgo, o dicho de otro modo: cuánta rentabilidad consigo por cada unidad de riesgo asumido. En el caso del Eurostoxx50 este ratio es muy bajo, del 0,32. Esto significa que por cada unidad de riesgo asumido sólo consigo 0,32 de rentabilidad. El riesgo es elevado, o bien la rentabilidad es baja para el riesgo asumido.

En el caso de nuestra Cartera Agresiva este ratio es 1,40, realmente muy superior, lo cual es muy satisfactorio, porque conseguimos nuestro propósito de estar invertidos cuando vemos grandes posibilidades de retorno, y cuando no es así nos salimos y quedamos a refugio esperando mejores momentos.

Actualmente estamos colocando la cartera para dotarla de más flexibilidad y aprovechar la mayor volatilidad actual, ya que creemos que pronto habrá oportunidades de compra, pero siguiendo nuestro criterio de filtrar las decisiones por el análisis técnico no descartamos materializar los posibles beneficios que podamos obtener en el corto plazo, al menos hasta que el mercado retorne de nuevo a la senda alcista que abandonó el 5 de mayo.

Si quieres saber más sobre nosotros y nuestros servicios, puedes contactarnos a través de nuestra web.

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